La Asunción de María Santísima a los Cielos en cuerpo y alma nos llena de esperanza en que algún día también nosotros podremos disfrutar de ese cielo junto a los seres queridos y a la creación material. Al mismo tiempo nos enseña a valorar en su justa medida las cosas materiales de este mundo y a contar con la poderosa intercesión de nuestra Madre frente a Dios.
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